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¡Nos vamos de Comunión!

Domingo, 28 Mayo 2006

“En Mayo no te quites el Sayo”, eso dice el refranero. Yo diría “En Mayo no te quites el traje”, por que terminas harto de comuniones, bodas y bautizos, más que los propios restaurantes. Y parece que todos se ponen de acuerdo en ponerlas en este mes. Y porque no pueden, que si no, hasta colocaban en Mayo los funerales…
Hay que ver ¿eh? Te dicen “este finde tienes comunión” y enseguida enlazas esto con “tengo que comprar ropa”. ¿Tiene alguna relación “comunión” con “ropa”? ¿Se llevarán los curas comisión de las tiendas de ropa? El caso es que ves en la comunión a todo el mundo estrenando algo, aunque sea la gomilla de las bragas… ¡Y con el calor que hace y con traje! Y nosotros no somos lo peor, lo peor son los que hacen la comunión: que si vestidos de marinero (que yo, personalmente, en mi puta vida he visto a un marinero con esas pintas), con “minitrajes” de boda… ¡qué poco quieren los padres a sus hijos! Que yo he visto miradas de hijos a padres que decían claramente: “Sois unos cabrones, yo sigo prefiriendo el chandal…
Y cuando el cura pasa lista en la puerta y va a dar comienzo la comunión, en ese momento es donde se diferencia el credo de cada uno: los que creen en Dios, se meten a la iglesia. Los que creen en San Miguel, se meten al bar (vease aquí el doble sentido del chiste xD). Claro, después de un par de cañas, te sientes culpable, pensando “Joder, todo el mundo en la comunión y nosotros aquí”. Pero claro, este remordimiento se pasa cuando sales del bar y ves que detrás tuya va otro batallón de gente: los familiares de otros chavales de la comunión. ¡Coño! que te sientes menos por haber salido el primero del bar hacia misa. Por que eso si… en misa solo se quedan los padres y los abuelos. Y los padres por que están obligados, que si no se venían de cañas…
¿Y cual es el centro de atención de la comunión? ¿El que ha probado su primera “hostia” (que me da que no es la primera en la mayoría de chavales)? ¿El pequeño de la familia, más “salao que el bacalao”? ¡Pues no! Es el entrecot, esa media vaca que te ponen después de unos entremeses (¿por qué se llaman así? ¿Sólo se pueden comer entre finales y principios de mes, si no, se ponen malos?), y de un plato de pescado bien rico. A esas alturas, al abuelo ya le ha pegado el vino que es un gusto, dejando perlas verbales como “Pues yo en mis tiempos me bebía esto, y otros 13 más, y no me pasaba nada” (efectivamente, EN TUS TIEMPOS). O lo típico de “¡Que qué! ¡Que qué! Que quema, hombre!” (el abuelo jugando sus mejores cartas en chistes verbales). A lo que iba: después de los entresemanas esos y el pescadito, que ya estás a reventar, te plantan ahí la media vaca. Que al principio comes con ganas, pero luego ya te lo tomas como un reto personal: “Pues no me va a tumbar la mierda de filete este… por mis huevos que termino”. Y efectivamente, terminas en el baño con las tripas bailando la macarena
El resto de la comida es un caos: estás tan lleno que sólo deseas que te peguen un tiro para acabar con tanto sufrimiento, el abuelo se está poniendo tierno con la abuela, el padrino ha desaparecido y comienza a dar cuentas de las copas de postre (y no me refiero a copas de helado, precisamente…). Y lo mejor, el comentario que siempre se oye de fondo después de haberte metido para el cuerpo semejante comilona: “Yo el café, con sacarina, que me estoy cuidando…
Asi que, la verdad, si algún día me preguntan que por qué voy a las comuniones, siendo como son, lo único que contestaré será: “Hombre, por que se ve de cada pivón…

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